El aleteo de un pájaro surcando los cielos
lejanas vivencias fundidas en sueños
yunques anudados a pies de plomo
deseos ocultos, gritos de apoyo.
La mariposa no vuela, se desliza en un fluido neblinoso
recuerdos encontrados, derroche de esfuerzo a veces doloroso
me empuja la mente me frena el fracaso
diversidad de brillos, reflejos de mi alma en el ocaso.
La marmota atrapada en su ritual me despierta cansado
mi mente alterada lacra mi cuerpo agotado
anhelos frustrados en niebla de cristal
miradas resignadas, principio incierto, misterioso final.
Un salto de agua, un grifo de vida
el sol aparece fundiendo la calima
contraste de colores reflejo de la luz temprana
olor a hierba mojada, mi cuerpo renace en la mañana.
Pasos que la nieve tiene escondidos
latidos que impulsan nuestros destinos
alfombra blanca de huellas atrapadas
manto gélido encierra historias pasadas.
Ando, paro, como, bebo, sufro, vivo
veo la meta, siento escalofrío
miro asustado tu pared hacia el cielo
no cabe la duda, ese es mi desvelo.
Paleta de relieves inunda mi horizonte
nubes asustadas se esconden en el monte
abrazos condensados en esa lágrima contenida
alegrías desbordadas en otra cima conseguida.
ALVARO RUIZ.
