Eres tierra hermosa.

Eres tierra sobre los cuatro puntos cardinales,

me turba tu mirada y tu belleza, tu paz serena tantas veces mutilada,

y el silencio en tus entrañas del agua cristalina reduce el ser de mi existencia a la nada.

Me siento tan pequeño los abismos de tu vientre me seducen tanto,

que cuando se refleja la luz en tu ladera y el suspiro del viento se bate en retirada,

yo recorro tu cuerpo solitario, y elevo la mirada,

buscando tu cintura, tu pecho de pinos adornados,

tu corazón de acero con el brillo en sus entrañas,

esa cumbre tantas veces deseada, y ese amor tantas veces añorado.

Y mientras desciendo las corrientes puras, que bañan los caminos de tu corazón eterno pienso,

¿Quedó algo de mí en tus alturas?

tú te has llevado un trozo de mi aliento, yo tengo, la esencia de tu beso.


El contacto con la montaña es algo hermoso un regalo a la mirada cada tarde mientras nos aturdimos entre el tránsito y los semáforos, desesperados por arribar a destino, ella solemne y con sus bellos colores se hace más digna nos recuerda que solo ella es eterna y nosotros solo miserables testigos de su nobleza errantes sin destino ni fortaleza.

P.d.: Montañero, si no alcanzas cima, no sufras, ni llores, ni desesperes, porque la montaña permanecerá fija e inalterable a lo largo de los tiempos, mientras tú, si te lo propones, seguirás creciendo a lo largo de toda tu existencia.

ÁLVARO RUÍZ.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Nutricionista Zaragoza
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.